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El perezoso con zapatos

Óscar siempre va descalzo, nunca lleva zapatos👟👟, cree que por eso siempre llega tarde a todas partes 🕓. Un día decide comprarse unos… pero no sé si va a ser una buena idea🤔… porque Óscar es… Vamos a escuchar lo que le sucede a Óscar cuando se pone los zapatos.

OSCAR, EL PEREZOSO CON ZAPATOS

Óscar es muy lento y siempre llega el último a todas partes. Es que, Óscar es un oso perezoso. Pero no perezoso porque sea un “vaguete”, no, no, es que es un oso perezoso de verdad.

Algunas veces, sus amigos pueden esperarle, pero otras…

¡Óscar! ¡No podemos ir tan despacio, que llegamos tarde al cole! –le gritan mientras ya salen corriendo-. ¡Nos vemos allí!

Casi siempre, Óscar se pierde toda la diversión. Cuando él llega, los demás ya llevan dos horas jugando. En los cumpleaños trata de ir más deprisa para llegar, al menos, al momento de los regalos…

Un día, desayunando, ve un anuncio de zapatos.

“¿Andas mucho? ¿Necesitas unos zapatos cómodos para poner caminar más rápido? Pues no lo pienses más, éstos son los zapatos que necesitas”.

Óscar no se lo piensa dos veces y se va, lo más rápido que puede, a comprarse esos zapatos tan cómodos y que, además, hacen que andes más deprisa. Sale de la zapatería muy contento con sus zapatos nuevos.

Mañana voy a llegar el primero a clase -piensa.

Es lunes. Óscar sale de casa con sus zapatos puestos. ¡Pero le rozan, porque no está acostumbrado a llevar zapatos! Llega al cole tarde y con las garras doloridas.

Pero Óscar, tienes que ponerte calcetines, así no te rozarán los zapatos -le dice su amiga, la Jirafa Pepa.

Así que, el martes, se pone los calcetines. Ahora ya no le rozan los zapatos y además camina mucho más rápido. Óscar está muy contento con sus zapatos nuevos. Pero, de pronto, se pisa los cordones y…

¡¡¡¡PLOFFFFFFFFFFFFFFFF!!!!

¡Se cae al suelo!

Óscar, tienes que hacerte un nudo doble, así no se te desatarán los cordones -le dice su amigo, el mono Nino.

El miércoles, Óscar se pone los calcetines y se hace un nudo ¡triple! Ahora ya no le rozarán, ni se le desatarán los cordones y podrá andar mucho más deprisa. ¡Óscar está muy contento con sus zapatos nuevos!

Hoy sí que llegaré el primero al cole –piensa contento.

Atraviesa el parque, como todos los días, porque el camino es mucho más corto. Pero al pisar la arena del parque… ¡se le mete en los zapatos! No puede caminar bien, porque la arena le molesta mucho.

Cuando sale del parque, Óscar se sienta en un banco, se desata el triple nudo de los cordones, se quita los zapatos y se quita también los calcetines, para poder sacudirse bien la arena. Luego, vuelve a ponerse los calcetines, los zapatos y se vuelve a hacer el triple nudo. ¡Ya está listo para seguir el camino al cole! Pero ha perdido mucho tiempo, así que, al final, vuelve a llegar tarde.

Y llega el jueves.

Hoy sí que llegaré el primero –dice.

Se pone los calcetines, se hace el triple nudo y rodea el parque, para no pisar la arena. Pero el camino es mucho más largo y… ¡vuelve a llegar tarde al cole!

Óscar, tienes que levantarte más temprano, así te dará tiempo de ponerte los calcetines, los zapatos, hacerte el triple nudo, rodear el parque y, aun así, llegar puntual al cole –le dice su amigo Teo, el perrito.

Así que, el viernes, se levanta media hora antes. Y hoy…

¡¡¡¡LLEGA EL PRIMERO AL COLE!!!!

¡Sí, lo he conseguido, he llegado puntual al cole! –dice contento- y todo gracias a mis zapatos nuevos.

Paddy, el osito, mira a su amigo pensativo…

Como es viernes, después del cole, toda la pandilla va a jugar al parque.

A la jirafa Pepa le gusta jugar al baloncesto, es la mejor encestando; a Nino el mono, lo que más le gusta, es subir por las cuerdas de nudos y saltar de unas a otras; el perrito Teo se lo pasa pipa revolcándose en la arena; y al osito Paddy le encanta deslizarse por el tobogán.

A Óscar, lo que más le gusta, es trepar a los árboles y quedarse allí colgado, abrazadito a las ramas. Pero cuando va a subir al árbol como siempre… ¡Se resbala!

Mmmmmm, Óscar, creo que, con los zapatos, no vas a poder trepar a los árboles como antes –le dice Paddy.

Pues jugaré a otra cosa –dice Óscar enfurruñado.

Intenta jugar al baloncesto, pero no puede saltar ni correr, así que, Pepa le gana todo el rato.

Entonces, intenta trepar por los nudos de las cuerdas, como Nino, pero no consigue pasar del primero. Además, a él lo que le gusta es trepar a los árboles, no a las cuerdas.

Así que, piensa en jugar con Teo en la arena, revolcándose, pero…

¡Me pica todo con tanta arena! –se queja-. Voy a tirarme por el tobogán contigo, Paddy.

Pero ya se le han llenado los zapatos de arena y no puede caminar.

Óscar está muy aburrido.

Vaya rollo, ¡con zapatos no se puede hacer nada! –dice.

Pues quítatelos –le contesta Paddy.

Pero, entonces volveré a ir muy lento y volveré a llegar tarde a todas partes –contesta Óscar-. ¿Has visto? Esta mañana he llegado el primero al cole, porque llevaba los zapatos.

Paddy se queda pensativo mirando a su amigo. Pues yo creo que no has llegado pronto por llevar zapatos, sino porque te has levantado más temprano –le contesta.

¿Tú crees? –dice Óscar.

Claro, quizás, para llegar a tiempo, lo que necesitas no son unos zapatos, sino salir más pronto. Además, las garras de los osos no están hechas para llevar zapatos –le dice Paddy-. ¡Fíjate, esta tarde ni siquiera has podido jugar en el parque por llevarlos puestos!

Eso sí es verdad –dice Óscar-. Además, si llevo zapatos tengo que ponerme calcetines, hacer un triple nudo a los cordones y coger el camino más largo…

Óscar ya no está tan contento con sus zapatos nuevos. Así que, se desata los cordones y se quita los zapatos y los calcetines. Con sus preciosas y fuertes garras al aire ¡es mucho más feliz!

Ahora ya puedo jugar como me gusta. Voy a pasar todo el fin de semana colgado de la rama de mi árbol preferido –dice contento.

A veces, creemos que nos hacen falta cosas que, en realidad, no necesitamos. Porque lo único que necesitamos, es conocernos a nosotros mismos.

Óscar descubrió, que no le hacían falta unos zapatos para llegar a tiempo al cole o para llegar más pronto a los sitios. Solo necesitaba salir un poco antes que los demás, porque es un poquito más lento.

Y también descubrió que, con zapatos, ya no era el oso perezoso de siempre, porque no podía hacer las cosas que más le gustan.

“Conocernos a nosotros mismos

y conocer nuestras limitaciones,

nos ayuda a superarlas

y a ser mejores y más felices”.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado

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